Durante años se ha comprobado que los niños que crecen alrededor de mascotas suelen tener más sensibilidad y mejor trato a otras personas cuando crecen. La responsabilidad de alimentar, cuidar y atender en general a un ser vivo que respira los ayuda a valorar la vida y sobre todo los ayuda a crear sentido de responsabilidad.

Pero hay algo que también es sumamente importante y no podemos perder de vista y es la alegría y la satisfacción que las mascotas nos producen a todos, especialmente a los niños. Los niños y los perros crean unas relaciones especiales con lazos tan fuertes que generalmente marcan la vida de los niños para siempre. Cuando el niño entiende que su perro, depende de él y que necesita de su cuidado y su responsabilidad, el niño adquiere unas destrezas de vida que muy difícil puede adquirir de otra manera. El niño aprende en esa relación a respetar a su perro pero mejor aún, aprende a respetar a todos los seres vivos.

Es por esto que en hogares de niños, hospitales y muchos otros lugares utilizan a los perros para terapias tanto físicas como emocionales. El perro puede fortalecer la autoestima de cualquier niño con solo estar al lado del niño.

Por algo el perro es considerado el mejor amigo del hombre…y del niño.

 

 

 

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